miércoles, 11 de enero de 2017

MOUSSE DE MANDARINA

Una vez pasadas las navidades, no me quedan ni pizca de ganas de meterme en la cocina, sin embargo no entiendo una comida familiar sin algo de postre, así que para esta ocasión algo muy muy sencillo, sin apenas ingredientes y que no lleva mas de unos pocos minutos.
El resultado es un postre cítrico suave y aterciopelado.

PARA 6 COPAS  NO MUY GRANDES

200 ml de zumo de mandarinas recién exprimidas
3 hojas de gelatina
250 ml de nata para montar
 2 cucharadas soperas de zumo de limón
 5 cucharadas soperas de azúcar
 gajos de mandarina naturales para adornar

Exprimimos las mandarinas hasta obtener los 200 ml de zumo que apartaremos. Exprimimos el limón hasta que tengamos dos cucharadas soperas y las mezclamos con ellas.
Ponemos la gelatina  en agua fría de remojo, mientras calentamos medio vasito del zumo de mandarina en el microondas, una vez caliente añadimos las hojas de gelatina bien escurridas, removemos hasta que veamos como se desaparece  y añadimos al resto del jugo, removemos hasta que esté bien mezcladas y disueltas.
Montamos la nata con el azúcar y añadimos de un par de veces al zumo con movimientos envolventes para que no se baje.
Vertemos en las copas y a la nevera.

Decoramos según nuestro gusto, en este caso le puse un gajito de mandarina y una flor del mandarino que tengo en el jardín y que por mucho que florece nunca llega a darme ni una triste naranjita.




miércoles, 4 de enero de 2017

TARTA DE TURRÓN PARA NAVIDAD

Hoy publicamos una última receta de Navidad. Una clásica tarta de Mousse de turrón de Jijona, muy muy buena. Igual te viene bien para un turrón que te sobre, o igual haces como yo y compras de más para que sobre para todo el año. El turrón puede congelarse, y se mantiene en perfectas condiciones mucho más tiempo. La receta la he tomado de la página Bavette, que ya hemos nombrado muchas veces como muy recomendable. Un artísta italiano es el autor y nosotras, dos de sus rendidas admiradoras. Aquí tienes el enlace y no compares, ¿vale? 
Ingredientes para un molde de 22,5
250 gramos de galletas tipo Digestive
125 gramos de mantequilla sin sal derretida.
100 ml de nata (esta se usará para diluir la gelatina)
4 hojas de gelatina
4 yemas de huevo tamaño M
500 gramos de turrón (2 tabletas)
4 claras de huevo
300 ml de nata (mínimo 35%mg)
Para la decoración:
Cuernos de chocolate blanco y pastillas de chocolate de colores rojo y verde



Preparación:
Preparamos en primer lugar la base. Para ello trituramos las galletas, añadimos la mantequilla derretida y mezclamos hasta conseguir una pasta. Colocamos en el fondo del molde, en mi caso uno desmoldable, y presionamos bien alisando la superficie. Ponemos en el frigorífico y seguimos preparando el relleno.
En primer lugar ponemos las hojas de gelatina de remojo en agua fría durante unos 5 o 10 minutos. Trituramos el turrón de Jijona y reservamos. Por separado montamos la nata bien firme y reservamos. Y, en otro bol montamos las claras de huevo a punto de nieve. 
Ponemos en un cazo los 100 ml de nata que habíamos reservado y calentamos. Cuando esté caliente añadimos las hojas de gelatina y removemos bien hasta que se disuelva.  Pasamos a un bol limpio y añadimos las yemas del huevo, removemos bien, y por último, añadimos el turrón rallado y seguimos removiendo hasta que se integren todos los ingredientes y quede una pasta lisa y homogénea. Incorporamos ahora la nata montada y mezclamos delicadamente con movimientos envolventes. Añadimos las clareas montadas igualmente con delicadeza. 
Vertemos la mezcla sobre las galletas en el molde preparado. Guardamos en el congelador 4 o 5 horas. 
Unas horas antes de servir sacamos la tarta del congelador, dejamos reposar unos minutos y desmoldamos. Reservamos en la nevera hasta última hora y decoramos la tarta a nuestro gusto.
Está riquísma, es una mousse de intenso sabor a turrón y admite múltiples decoraciones más o menos navideñas.
Ahora sólo tenemos que resistir hasta que vengan los Reyes Magos. Ánimo que la Navidad avanza y llegará la calma de enero. Tal vez hasta nos aburriremos. ¡Que ganas!
¡Hasta la próxima!



miércoles, 28 de diciembre de 2016

BAKLAVA

La primera vez que probé dulces árabes fue hace mas de 30 años en Egipto. Me quedé enamorada de ese sabor y aroma a canela y azahar, de esa cantidad de frutos secos sin azúcar pero deliciosamente dulce por la miel y sobre todo el crujiente de su masa. Por eso en cuanto en Canarias se instaló una dulcería que los elaboran, me convertí en una clienta de lo mas fiel. Sinceramente nunca pensé que pudiera hacerlos, porque me parecían muy difíciles y complicados, hasta que un día me atreví a buscar la receta y descubrí que es lo mas sencillo del mundo, pero lo advierto, el que sea sencillo no quiere decir que lleve poco tiempo. Es una receta que lleva su tiempo, pero el resultado es maravilloso. Con esta receta me dio para una bandeja grande del horno, unos 50 pastelitos bien de tamaño, nada de minucias. Te lo recomiendo porque salen estupendos. Llevé a una comida de amigas, a mi madre otros tantos y en casa se quedó para nosotros un montón de ellos y a todos los que lo probaron les encantó.
Encima duran varios días igual de crujientes, si los tapas solo con un paño y lo mantienes fuera de la nevera.
Si te gustan los dulces muy crujientes, este será tu favorito a partir de ahora. 
Confieso que había leído tantísimas recetas distintas que he terminado adaptándola a mi gusto particular, siempre respetando los ingredientes que se suelen usar en los países árabes.
En este caso le puse tres tipos de frutos secos pero pueden ser la cuatro tazas de una sola clase, por ejemplo de nueces, o almendras y pistachos.
Se me fueron 3 horas en la cocina entre pelando los pistachos, las almendras tostadas que también venían con piel y picando todo.
El resto es solo pincelar cada capa de Filo, con mantequilla y alternar cada cierto número de capas con los frutos secos, para terminar rociándolo con un almíbar cuando sale del horno.
Después dejarlo reposar unas horas, mejor toda la noche para que la pasta crujiente se impregne bien con el almíbar y nada mas.
Recuerda que se conserva a temperatura ambiente 5 o 6 días, solo tapado con un paño.


INGREDIENTES PARA UNA BANDEJA DE HORNO.

30 hojas de masa Filo.
1 paquete de 250 gr de mantequilla derretida sin sal
2 tazas de nueces
1 taza de pistachos
1 taza de almendras.
1 cucharadita colmada de canela en polvo
1 taza de azúcar
el  jugo de 1/2 limón
3/4 taza de agua
1/4 taza de miel (yo usé melaza golden syrup o miel de caña)
Agua de azahar (al gusto, pero recuerda que si te pasas amarga) Es opcional, aunque para mi gusto debiera ser indispensable.


La masa filo debe adaptarse al tamaño exacto de  nuestra bandeja. Así que si sobra cortaremos la tira que sobre y desechamos.
Empezamos fundiendo el paquete de mantequilla al microondas.
Encendemos el horno a 170 calor arriba y abajo.
Ahora preparamos el almíbar para que de tiempo a que se enfríe, mezclando el agua, el zumo de limón, el azúcar, el agua de azahar a nuestro gusto y la miel. Ponemos al fuego unos 10 minutos o si tenemos termómetro hasta alcanzar 108º. Apartamos  entonces y dejamos enfriar
Preparamos la bandeja untando con un pincel todo el fondo de la bandeja.
Ahora ponemos dos hojas y pincelamos con la mantequilla fundida, otras dos, y así hasta 10 hojas, pincelamos y ponemos por encima como una taza y media de frutos secos variados. Ahora toca hacer lo mismo con 5 hojas, de nuevo una taza  y  media de frutos, otras 5  hojas y el resto de frutos y de nuevo 10 hojas, pincelando siempre cada dos.
Cuando ya lo tenemos, nos toca cortarlo bien en diagonal para formar esa especie de rombos.  Y al horno, cerca de una hora, hasta que esté doradito.
Sacamos y rociamos con el almíbar y espolvoreamos con los frutos secos que mas nos gusten.
Solo queda déjalo reposar al menos 6 horas para que absorba bien el almibar.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

TRUCHAS DE NAVIDAD

Las truchas de batata solían ser el dulce tradicional por excelencia para estas fechas en la mayoría de los hogares canarios. Todavía hay muchas familias que las siguen haciendo, pero van siendo relegadas poco a poco por otros dulces que se comercializan hechos y que han venido a sustituirlas sin piedad. Para los que vivimos unas Navidades marcadas por las truchas hechas en familia, siguen siendo imprescindibles. 
Cuando yo era pequeña se hacían en mi casa para toda la familia. Mi madre, gran cocinera, era la que dirigía el asunto y venían mis tías y mi madrina durante un día entero sólo para esta tarea. Los niños nunca éramos excluidos de esta actividad, al contrario, ayudábamos siempre y había tareas reservadas exclusivamente para cada uno de nosotros. 
Si comparamos aquella forma de hacer esta receta con la forma en que se hacen hoy encontramos cambios muy significativos. En primer lugar casi nadie hace hoy en día la masa exterior y se usan las obleas que vienen hechas. Esto reduce el trabajo a la mitad ya que el proceso de hacer la masa era delicado y muy laborioso. Las almendras se compraban con cáscara por lo que había que partirlas, escaldarlas y volverlas a pelar, y se molían, no se picaban. Es decir, se trituraban en una máquina manual de moler carne, con los dientes más pequeños que era posible usar, añadiendo cucharadas de azúcar hasta obtener una pasta. 
Hoy veremos sólo el relleno que se hacía y se hace en mi familia, pero usando todo lo que hoy día está disponible para facilitar el proceso. No son las mismas, porque como hemos dicho muchas veces los sabores de cuando somos niños se encuentran en la mente mezclados con todo lo que rodeaba esa vivencia y es imposible recuperarlo tal como fue. Peeeeero, se parecen mucho, nos traen recuerdos y lo más importante, ¡están riquísimas!.
Básicamente todas las casas usaban la misma receta, pero cada una le aportaba un toque diferente. Algunas personas añadían pasas, otras variaban las proporciones, hasta dar exactamente con las que se adaptaban mejor al gusto de cada uno. Con esta cantidad se pueden rellenar unas 50 truchas. Puede hacerse sólo la mitad. 
Ingredientes:
- 1 Kg. de batata amarilla.
- 1/2 Kg de almendra molida.
- 1/2 Kg. de azúcar. 
- Ralladura de limón.
- Canela molida
- Matalaúva
- 1 vaso de anís.
- Sal.

Pelamos la batata, la troceamos y la ponemos en un cazo. Cubrimos de agua, añadimos una cucharadita de matalaúva y una pizca de sal. Guisamos. Cuando estén blandas, las retiramos del fuego, escurrimos bien el agua y añadimos la ralladura de limón, y la canela al gusto y trituramos todo hasta formar un puré. Reservamos.
Aparte trituramos las almendras junto con unas cucharadas del azúcar. Reservamos.
Con el resto del azúcar hacemos un almíbar poniéndola en un cazo con un vaso de una infusión fuerte de matalaúva que la cubra  y dejamos que espese hasta que tenga un punto de hebra espeso. Se mezcla cuidadosamente el almíbar con la batata molida y se añade el vaso de anís. Se mezcla bien y se deja enfriar la masa.
Cuando la masa esté fría, se forman las truchas poniendo una cucharada en el centro de cada oblea. Mojamos los bordes con agua y cerramos marcando los bordes con un tenedor para sellarlas bien.
Finalmente se fríen en abundante aceite de girasol hasta que estén doradas. Se sacan y se ponen en unas servilletas de cocina para quitar el exceso de aceite.
Pueden rebozarse en azúcar normal todavía calientes o dejar enfriar y espolvorear con azúcar glas.
Y esto es todo.
Con esta receta les deseo a todos una muy feliz Navidad,
¡Hasta la próxima!
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